Terapia Cognitivo Conductual

TCC: definición, historia, técnicas.

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Terapia Cognitivo Conductual

Cualquier persona, niño, adolescente, adulto o anciano, ansioso por encontrar una forma de vida más acorde a la realidad, cambiar una mala conducta o erradicar los niveles de estres y depresión, tiene la posibilidad de cambiar esa situación sometiéndose a una terapia cognitivo conductual (TCC) con un especialista en el área, quien le ayudará a crear el incentivo para participar activamente con nuevos comportamientos. Aquí te suministramos toda la información que necesitas saber.

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Definición TCC

La terapia cognitiva conductual (TCC) es una terapia a corto plazo, validada científicamente, que tiene como objetivo reemplazar las ideas negativas y las conductas inapropiadas de las personas, con pensamientos y reacciones que estén en consonancia con la realidad. La TCC ayuda al individuo a entender, y luego a superar progresivamente las situaciones que le causan sufrimiento e inestabilidad psicológica, como: ritos y controles, estrés, evitación e inhibiciones, reacciones agresivas o angustia mental, entre otras.


Historia y autores

La mayor parte de la investigación académica en psicología en el campo de la psicoterapia se centra en el enfoque de TCC. De hecho, podemos encontrar métodos que se utilizaron en el pasado, especialmente en el siglo XIX, cuando se desarrolló la psicoterapia, en particular gracias a Pierre Janet, una gran figura en la psicología francesa.

El término “Terapia del comportamiento” se utilizó por primera vez en 1953 en un artículo escrito por Skinner, pero aparece por primera vez en el título de un libro en 1960.

El deseo de basar las psicoterapias en la psicología científica, principalmente el aprendizaje, se desarrolló en la década de 1950 en la Universidad de Harvard, con el psicólogo Burrhus Frederic Skinner, quien había publicado un brillante análisis de las técnicas de autocontrol  en Sudáfrica, con el psiquiatra Joseph Wolpe.

Además de la tendencia conductual de la primera versión, se desarrolló una corriente de terapia cognitiva en 1956, dirigida por el psicólogo neoyorkino Albert Ellis, seguida por el psiquiatra Aaron Beck de la Universidad de Pensilvania, y el psicólogo Albert Bandura  de la Universidad de Stanford.

En la década de 1970, la terapia cognitiva y la corriente de terapias conductuales se fusionaron, originando el término “terapias cognitivo-conductuales” (TCC).

TCC para diferentes trastornos

La TCC es principalmente para personas con trastornos de ansiedad. Pero también puede ayudar a las personas con trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático, trastorno obsesivo-compulsivo, fobia social u otras fobias específicas. También es efectivo en casos de depresión y problemas relacionados, como trastornos del sueño, estados de dependencia o trastornos de la alimentación.

Una TCC para niños, es aplicable en los casos de : enuresis , fobia escolar, trastornos de la conducción, hiperactividad, ansiedad, estrés, depresión, etc.

Para tratar la ansiedad

La terapia cognitiva conductual es la única psicoterapia que ha demostrado su efectividad en el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y combina los dos enfoques : el componente conductual y el cognitivo.

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Técnicas

TCC
Terapia Cognitivo Conductual Técnicas

Las técnicas psicológicas se adquieren a través de ejercicios mentales y conductuales para modificar una o más variables del funcionamiento del individuo. Son los elementos activos en el enfoque de solución de problemas de las psicoterapias conductuales y cognitivas.

Estas técnicas se dividen en varias categorías: conductuales, cognitivas, emocionales y corporales.

  1. Técnicas conductuales 

Derivadas del condicionamiento pavloviano (de la Terapia Conductual Cognitiva de Louis Chaloult, 2008):

  • Desensibilización sistemática
  • Inmersión en vivo o en imaginación
  • Exposición gradual en vivo
  • Exposición a sensaciones físicas
  • Exposición gradual en vivo combinada con prevención de respuesta

Ejemplo : para tratar una fobia

Se aplica la desensibilización sistemática, en vivo siempre que sea posible.

En caso contrario, la desensibilización sistemática se realiza por imaginación. Por ejemplo, para tratar la fobia a las agujas los especialistas recomiendan seguir estos pasos:

  • Ver una imagen de una jeringa sin aguja
  • Manipular una jeringa sin aguja
  • Mirar una foto de una jeringa con una aguja
  • Por último, ver un video de imagen de inyección

El paciente fóbico aprende a mantener la calma mientras está expuesto al estímulo de la fobia. El siguiente paso se inicia sólo cuando el paso actual causa poca ansiedad.

  1. Técnicas cognitivas

La segunda ola está más centrada en la reestructuración cognitiva. Puede definirse como la sustitución de los pensamientos disfuncionales por otros más funcionales, es decir, más realistas y mejor adaptados. La dificultad es saber distinguir los pensamientos funcionales de los pensamientos disfuncionales. Por lo que esta técnica aplica cinco criterios (Walen, DiGiuseppe & Wessler, 1980, Auger, 1986).

1.- El pensamiento funcional es más obvio, más lógico y más fácilmente verificable o demostrable.

2.- En contraste, el pensamiento disfuncional es menos obvio, menos lógico y más difícil de verificar o demostrar.

3.- Por otro lado, el pensamiento funcional no se expresa en términos absolutos, sino en términos relativos, condicionales y matizados, en oposición al pensamiento disfuncional que se expresa como un requisito rígido.

4.- Adicionalmente, el pensamiento funcional es seguido por emociones moderadas, no dañinas, en oposición al pensamiento disfuncional que a menudo resulta en emociones disfuncionales que, por definición, siempre son perturbadoras y frecuentemente dañinas.

5.- Por último, el pensamiento funcional ayuda a una persona a alcanzar sus metas, mientras que el pensamiento disfuncional perjudica su logro.

El método más común es utilizar la tabla de cinco columnas llamada “Diagrama de pensamiento disfuncional” o TEPD que consta de cinco pasos. (Ellis, 1962, 1973, Ellis y Greiger, 1977).

  • Primer paso :  activando el evento
  • Segundo paso : pensamientos y creencias
  • Tercer paso : consecuencia
  • Cuarto paso : disputa (reestructuración o confrontación)
  • Quinto paso : evaluación
  1. Técnicas emocionales

La tercera ola de TCC se basa en gran medida en la exploración de la experiencia vivida aquí y ahora, un concepto llamado « atención plena ». de Philippot P. “Emotion and psychotherapy” (2007).

En lugar de intentar modificar los pensamientos y las emociones, las terapias de tercera onda, también conocidas como “terapias contextuales“, tienden a centrarse en el distanciamiento de estos eventos psicológicos que incluyen las contribuciones del llamado enfoque de atención plena.

La TCC de atención plena, aceptación y compromiso, tiene como objetivo desarrollar en las personas, la capacidad de actuar de acuerdo con sus valores ; las terapias de reducción de estrés también son parte de esta tercera ola.

  1. Técnicas corporales

Se emplea la técnica propuesta por Jacobson (1957), donde el paciente logra concientizar los estados de tensión o ansiedad y relajación, mediante la participación activa de los diferentes grupos musculares : frente, entrecejo, ojos, mejillas, nariz, boca, mandíbula, lengua, cuello, pecho, espalda, antebrazos, brazos, tórax, abdomen, vientre, muslos, glúteos, piernas, pantorrillas y pies.

La relajación muscular también se puede lograr mediante la inducción pasiva, como en la medicina india ayurvédica, la medicina china, el yoga o el tai chi chuan.

Otros enfoques de la terapia cognitivo-conductual también se desarrollan, como la terapia de resolución de problemas. Pero en la práctica, los especialistas generalmente emplean una combinación de todos estos métodos.

TCC en niños

Terapia cognitivo conductual en niños

La terapia cognitivo conductual enfocada en niños, tiene dos características que la diferencian de la del adulto: la dificultad del niño para poder expresar verbalmente sentimientos o emociones y el hecho de que su personalidad se está formando y puede presentar síntomas inespecíficos cuyas características varían según la edad.

Las técnicas no consisten en hacer una revisión en la historia del niño, sino más bien, ayuda a éste a enfocarse en el presente y en el futuro, y a darse cuenta que tiene el control sobre su comportamiento.

Terapia

En la TCC, los niños se reúnen con un terapeuta, que puede ser un psicólogo, un psiquiatra o un trabajador social. Las sesiones pueden ser individuales, en grupo con otros niños o con miembros de la familia. El terapeuta primero establecerá el alcance de la terapia, que podría ser, desde dejar de ser víctima de acoso en la escuela a sentirse más seguro de sí mismo, por ejemplo.

Técnicas

Durante las terapias, el terapeuta utiliza varias técnicas para trabajar con niños. Una de ellas se llama modelar. En esta técnica el terapeuta muestra la conducta deseada, como por ejemplo ser capaz de enfrentarse al acosador.

Otra técnica se llama reestructuración cognitiva. En ella los niños aprenden a reconocer y reemplazar los pensamientos negativos. Por ejemplo, cambiar “yo soy un desastre en matemáticas” y transformarlo en “algunas cosas en matemáticas son difíciles para mí, pero hay muchas otras que puedo hacer bien”.

Los terapeutas emplean otras técnicas para ayudar con cosas como mojar la cama o fobias específicas, como el miedo a algunos animales.

Duración de la terapia

La TCC es mucho más corta que otras terapias que podrían durar años. La cantidad promedio de sesiones tanto para adultos como para niños es de 16 ; y se llevan a cabo en un lapso de cuatro meses, pero cada persona es diferente y el número de sesiones podría variar.

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